El
alumno debe escoger, de entre las de su repertorio, la estrategia de
aprendizaje más adecuada en función de varios criterios:
•
Los contenidos de aprendizaje (tipo y cantidad):
la
estrategia utilizada puede variar en función de lo que se tiene que aprender,
(datos o hechos, conceptos, etc.), así como de la cantidad de información que
debe ser aprendida. Un alumno que, sólo debe aprender la primera columna de los
elementos químicos de la tabla periódica, puede, elegir alguna estrategia de
ensayo: repetir tantas veces como sea preciso el nombre de los elementos, o
utilizar alguna regla mnemotécnica. Estás mismas estrategias, pueden ser
utilizadas para la memorización de vocabulario en inglés (datos).
•
Los conocimientos previos que tenga sobre el contenido de aprendizaje : si el
alumno quiere relacionar, los distintos tipos de aviones que existen y
clasificarlos es necesario tener unos conocimientos más amplios que saber el
nombre.
•
Las condiciones de aprendizaje
(tiempo
disponible, la motivación, las ganas de estudiar, etc.). En general puede
decirse que a menos tiempo y más motivación extrínseca para el aprendizaje más
fácil es usar estrategias que favorecen el recordar literalmente la información
(como el ensayo), y menos las estrategias que dan significado a la información
o la reorganizan (estrategias de elaboración o de organización).
• El tipo de
evaluación al que va a ser sometido: en la mayoría de los aprendizajes
educativos la finalidad esencial es superar los exámenes; por tanto, será útil
saber el tipo de examen al que se va a enfrentar. No es lo mismo, p.e.,
aprender el sistema periódico químico para aplicarlo a la solución de problemas
químicos que aprenderlo para recordar el símbolo o estructura atómica de cada
elemento. Esto es, las pruebas de evaluación que fomentan la comprensión de los
contenidos ayudas a que los alumnos utilicen más las estrategias típicas del
aprendizaje por reestructuración.
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