Todos
estaríamos de acuerdo en afirmar que nadie puede enseñar lo que no sabe. Si es
el profesor el que debe enseñar las estrategias de aprendizaje, es necesario
formar profesores estratégicos. Es decir, profesores que:
•
Conozcan su propio proceso de aprendizaje, las estrategias que poseen y las que
utilizan normalmente. Esto implica plantearse y responder preguntas como: ¿soy
capaz de tomar notas sintéticas en una charla o conferencia?, ¿sé cómo ampliar
mis conocimientos profesionales?, etc.
• Aprendan los contenidos de sus asignaturas
empleando estrategias de aprendizaje: No olvidemos, que en la forma en que los
profesores aprenden un tema para enseñarlo a sus alumnos, así lo enseñaran; y
la metodología de enseñanza, influye directamente en la manera en que los
alumnos estudian y aprenden.
• Planifiquen, regulen y evalúen
reflexivamente su actuación docente. Es decir, plantearse cuestiones del tipo
¿cuáles son los objetivos que pretendo conseguir?, ¿qué conocimientos
necesitaré para realizar bien mi trabajo?, ¿son adecuados los procedimientos
que estoy utilizando?, ¿me atengo al tiempo de que dispongo?, ¿he conseguido,
al finalizar la clase, los objetivos que me propuse?, si volviese a dar la
clase, ¿qué cosas modificaría?, etc.
El
docente actúa como mediador entre las estrategias que desea enseñar y los
participantes que desean aprender.
El
facilitador es el responsable de que las estrategias de aprendizaje se enseñen
de forma explícita y suficientemente prolongada para que los estudiantes
aprendan a auto regular el uso de las mismas.
Es
el docente quien debe promover el manejo consciente de cómo, cuándo y por qué
se utilizan las estrategias.
Se
espera que el docente tome en consideración las necesidades y las
características de sus alumnos al momento de escoger una estrategia, utilizando
metodologías creativas, que constituyan verdaderos problemas y no solo actividades
repetitivas de simple ejercitación.
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