lunes, 4 de abril de 2016

LA CLASE COMO FORMA FUNDAMENTAL DE LA ENSEÑANZA.


En la escuela socialista es la clase la forma fundamental de organización de la enseñanza porque permite realizar las fusiones instructivas y educativas de la enseñanza. La clase constituye la actividad principal en que se materializa el cumplimiento de los objetivos de los planes y programas de estudio. En ella están íntimamente relacionados todos los elementos de la enseñanza: objetivos, contenido, medios y métodos de enseñanza, además de la relación profesor- alumno, de lo cual depende el éxito de la enseñanza. La clase debe permitir la unión armónica del trabajo frontal, grupal e individual de los alumnos, así como atender las diferencias individuales de estos
1.1.Atención a las diferencias individuales
Los términos atención a las diferencias individuales, atención individualizada o enfoque individual y enfoque diferenciado son términos hoy comunes en el discurso profesional, por maestros y educadores, gracias al énfasis en la educación dirigida al desarrollo cualitativamente superior del educando, para lograrlo no es posible ofrecer a todos la misma atención cuando en realidad se observan sujetos con comportamientos diferentes.
1.2. La clase como vía principal de tratamiento individualizado de la enseñanza.
Ya se conoce que existen deficiencias en el ritmo de aprendizaje de los escolares, es decir, algunos aprenden rápidamente, otros lo hacen a un ritmo que puede considerarse promedio y los hay que necesitan más tiempo, porque su ritmo es más lento. Los maestros y profesores deben tener un sistema de trabajo que garantice en la clase las condiciones óptimas para que todos los alumnos puedan aprender según sus particularidades, lo cual conducirá a un mejoramiento del ritmo general de aprendizaje.
Por tanto, es necesario individualizar la enseñanza en los momentos oportunos para asegurar que todos los educandos logren alcanzar el grado de desarrollo que plantean los objetivos de la educación.
Para lograr un buen sistema de trabajo es necesario que maestros y profesores conozcan bien a sus alumnos para que puedan reforzar la actividad de los que tienen alto rendimiento con material complementario más complejo, y por otra parte, dar la atención oportuna y prestarles la ayuda necesaria a los que presenten dificultades.
Desde el inicio del curso se observan los alumnos que asimilan con mayor rapidez y los que necesitan más tiempo o requieren más de una explicación para comprender; se observan cuáles son los que muestran agilidad en la comprensión y utilización de los mejores procedimientos para resolver las tareas, y cuáles, en forma esquemática, siguen los pasos acostumbrados para solucionarlos. Esto contribuye desde el principio a que el maestro o profesor elabore los criterios acerca de cómo emplear en su aula, el enfoque diferenciado de la enseñanza.
Lo importante es conjugar el tratamiento diferenciado de todos los alumnos para garantizar que, sin excepción alguna, adquieran conocimientos sólidos y profundos, dominen las habilidades requeridas y formen los hábitos que demandan los objetivos de la educación.
El trabajo de atención diferenciada debe orientarse desde las edades tempranas, a partir de los primeros grados para que su acción más efectiva e impida que estos se agraven en los alumnos, e influyan en la formación de cualidades o características negativas de su personalidad, lo que exigirá un tratamiento más difícil y prolongado en etapas posteriores; por tanto, el trabajo de los maestros y profesores debe estar encaminado al diagnóstico oportuno de las dificultades, lo que presupone la determinación de las causas que las han originado, así como el tratamiento necesario para su erradicación; de la misma forma deben encauzarse y preverse las actividades para aquellos alumnos con mayores posibilidades.
La clase es la vía principal para el tratamiento de las diferencias individuales, incluyendo la asignación adecuada de las tareas extraescolares.
Cada alumno ha de recibir atención directa en aquel momento de la clase que más se corresponda con sus necesidades, los ejercicios, los ejemplos, se planifican a fin de que cada cual pueda responder al nuevo contenido vinculado con los conocimientos anteriores que le faciliten su adquisición; los alumnos deben prepararse y elaborar el nuevo contenido sobre la base real que necesiten para adquirirlo.
Los ejercicios de aplicación se han de corresponder con el nivel que más se adecue al ritmo de desarrollo de cada alumno o grupo de alumnos. Las actividades de consolidación para el grupo promedio pueden ser, al mismo tiempo, de adquisición y ejercitación para alumnos que van a un ritmo más lento. Lo que sí no debe ocurrir es que una clase sea totalmente ajena ni siquiera para un solo alumno del aula.

En resumen, es necesario tener bien preciso que todas las tareas de una clase, deben ser concebidas de acuerdo con las necesidades de cada cual; insistir o fijar aspectos con unos alumnos, ejercitar o aplicar, con otros; y profundizar y ampliar con los demás.
En muchas ocasiones es necesaria la atención directa individualizada, que puede darse en parte de una clase, dirigida a un grupo, mientras los otros trabajan independientemente.
Otras veces es necesario continuar fuera de la clase con una atención más directa e individualizada, y en estos casos el horario extraclase debe escogerse cuidadosamente, buscando siempre el que resulte más favorable, es decir, cuando el maestro o profesor y los alumnos estén menos fatigados.
En el tratamiento extraclase a las dificultades, se harán nuevas presentaciones del contenido, lo cual se realizará con esmero, con los medios necesarios, y con igual entusiasmo que durante la clase, de modo que se asegure el cumplimiento de los objetivos. La atención diferenciada debe estar concebida como un sistema de trabajo, y se planificará de acuerdo con esto, hay que precisar qué se hará en cada momento; qué debe hacerse durante el desarrollo de las clases y qué se hará en las sesiones extraclases.
A veces se incurre en errores lamentables en el tratamiento de alumnos con dificultades. Estos errores son los que provocan apatía, indiferencia, desinterés por las clases, y finalmente, el abandono de la escuela.
Los más comunes son:
·         Mantener al alumno inactivo durante la clase porque con él se pretende trabajar directa e individualmente, en otro momento.
·         Exigir tareas de manera independiente, que no se corresponden con sus posibilidades.
·         No planificar el trabajo a realizar directa o indirectamente con estos alumnos y que incluye en cada caso, el nivel necesario de exigencia.
·         Limitarse a tratar de resolver las dificultades, buscar previamente las causas, y no ejecutar, por tanto, la acción consecuente.
·         No estimular al alumno cuando obtiene éxitos.
·         Pedir a los padres que resuelvan las dificultades de los alumnos, sin tener en cuenta que lo que realmente se requiere de estos es el estímulo o la vigilancia, según el caso; garantizar la realización de las tareas, para crear el hábito necesario, pero nunca concebir que los padres realicen parte del trabajo que deben llevar a cabo los maestros o profesores, en la orientación y dirección del aprendizaje.
Para un tratamiento adecuado a las dificultades de los alumnos debe tenerse en cuenta:
·         Planificar la clase en forma diversificada, es decir, prever lo que se dirigirá a alumnos promedios, a los menos capaces y a los de más alto rendimiento. La participación en la clase debe ser de todos.
·         Planificar las tareas teniendo en cuenta las diferencias individuales. Es difícil que una tarea única resulte apropiada para todos y cada uno de los alumnos.
·         La atención a las dificultades no debe ser improvisada; debe planificarse cuidadosa-mente y en forma de sistema; qué se tratará en la sesión de trabajo directa, qué se hará durante cada clase, cuál ha de ser la tarea.
·         Es muy útil que se trabajen previamente con los alumnos de ritmo lento, los contenidos que pueden resultarles difíciles. De este modo, se favorece su aprendizaje y los ayuda a ganar confianza en ellos mismos.
El maestro o profesor brindará toda la ayuda necesaria a los alumnos con el fin de superar sus problemas o dificultades; esto redundará en resultados positivos, tanto en la promoción como en la retención escolar.

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