En
la escuela socialista es la clase la forma fundamental de organización de la
enseñanza porque permite realizar las fusiones instructivas y educativas de la
enseñanza. La clase constituye la actividad principal en que se materializa el
cumplimiento de los objetivos de los planes y programas de estudio. En ella
están íntimamente relacionados todos los elementos de la enseñanza: objetivos,
contenido, medios y métodos de enseñanza, además de la relación profesor-
alumno, de lo cual depende el éxito de la enseñanza. La clase debe permitir la
unión armónica del trabajo frontal, grupal e individual de los alumnos, así
como atender las diferencias individuales de estos
1.1.Atención a las
diferencias individuales
Los
términos atención a las diferencias individuales, atención individualizada o
enfoque individual y enfoque diferenciado son términos hoy comunes en el
discurso profesional, por maestros y educadores, gracias al énfasis en la
educación dirigida al desarrollo cualitativamente superior del educando, para
lograrlo no es posible ofrecer a todos la misma atención cuando en realidad se
observan sujetos con comportamientos diferentes.
1.2. La clase como vía
principal de tratamiento individualizado de la enseñanza.
Ya
se conoce que existen deficiencias en el ritmo de aprendizaje de los escolares,
es decir, algunos aprenden rápidamente, otros lo hacen a un ritmo que puede
considerarse promedio y los hay que necesitan más tiempo, porque su ritmo es
más lento. Los maestros y profesores deben tener un sistema de trabajo que
garantice en la clase las condiciones óptimas para que todos los alumnos puedan
aprender según sus particularidades, lo cual conducirá a un mejoramiento del
ritmo general de aprendizaje.
Por
tanto, es necesario individualizar la enseñanza en los momentos oportunos para
asegurar que todos los educandos logren alcanzar el grado de desarrollo que
plantean los objetivos de la educación.
Para
lograr un buen sistema de trabajo es necesario que maestros y profesores
conozcan bien a sus alumnos para que puedan reforzar la actividad de los que
tienen alto rendimiento con material complementario más complejo, y por otra
parte, dar la atención oportuna y prestarles la ayuda necesaria a los que
presenten dificultades.
Desde
el inicio del curso se observan los alumnos que asimilan con mayor rapidez y
los que necesitan más tiempo o requieren más de una explicación para
comprender; se observan cuáles son los que muestran agilidad en la comprensión
y utilización de los mejores procedimientos para resolver las tareas, y cuáles,
en forma esquemática, siguen los pasos acostumbrados para solucionarlos. Esto
contribuye desde el principio a que el maestro o profesor elabore los criterios
acerca de cómo emplear en su aula, el enfoque diferenciado de la enseñanza.
Lo
importante es conjugar el tratamiento diferenciado de todos los alumnos para
garantizar que, sin excepción alguna, adquieran conocimientos sólidos y
profundos, dominen las habilidades requeridas y formen los hábitos que demandan
los objetivos de la educación.
El
trabajo de atención diferenciada debe orientarse desde las edades tempranas, a
partir de los primeros grados para que su acción más efectiva e impida que
estos se agraven en los alumnos, e influyan en la formación de cualidades o
características negativas de su personalidad, lo que exigirá un tratamiento más
difícil y prolongado en etapas posteriores; por tanto, el trabajo de los
maestros y profesores debe estar encaminado al diagnóstico oportuno de las
dificultades, lo que presupone la determinación de las causas que las han
originado, así como el tratamiento necesario para su erradicación; de la misma
forma deben encauzarse y preverse las actividades para aquellos alumnos con
mayores posibilidades.
La
clase es la vía principal para el tratamiento de las diferencias individuales,
incluyendo la asignación adecuada de las tareas extraescolares.
Cada
alumno ha de recibir atención directa en aquel momento de la clase que más se
corresponda con sus necesidades, los ejercicios, los ejemplos, se planifican a
fin de que cada cual pueda responder al nuevo contenido vinculado con los
conocimientos anteriores que le faciliten su adquisición; los alumnos deben
prepararse y elaborar el nuevo contenido sobre la base real que necesiten para
adquirirlo.
Los
ejercicios de aplicación se han de corresponder con el nivel que más se adecue
al ritmo de desarrollo de cada alumno o grupo de alumnos. Las actividades de
consolidación para el grupo promedio pueden ser, al mismo tiempo, de
adquisición y ejercitación para alumnos que van a un ritmo más lento. Lo que sí
no debe ocurrir es que una clase sea totalmente ajena ni siquiera para un solo
alumno del aula.
En
resumen, es necesario tener bien preciso que todas las tareas de una clase,
deben ser concebidas de acuerdo con las necesidades de cada cual; insistir o
fijar aspectos con unos alumnos, ejercitar o aplicar, con otros; y profundizar
y ampliar con los demás.
En
muchas ocasiones es necesaria la atención directa individualizada, que puede
darse en parte de una clase, dirigida a un grupo, mientras los otros trabajan
independientemente.
Otras
veces es necesario continuar fuera de la clase con una atención más directa e
individualizada, y en estos casos el horario extraclase debe escogerse
cuidadosamente, buscando siempre el que resulte más favorable, es decir, cuando
el maestro o profesor y los alumnos estén menos fatigados.
En
el tratamiento extraclase a las dificultades, se harán nuevas presentaciones
del contenido, lo cual se realizará con esmero, con los medios necesarios, y
con igual entusiasmo que durante la clase, de modo que se asegure el
cumplimiento de los objetivos. La atención diferenciada debe estar concebida
como un sistema de trabajo, y se planificará de acuerdo con esto, hay que
precisar qué se hará en cada momento; qué debe hacerse durante el desarrollo de
las clases y qué se hará en las sesiones extraclases.
A
veces se incurre en errores lamentables en el tratamiento de alumnos con
dificultades. Estos errores son los que provocan apatía, indiferencia,
desinterés por las clases, y finalmente, el abandono de la escuela.
Los
más comunes son:
·
Mantener al alumno
inactivo durante la clase porque con él se pretende trabajar directa e
individualmente, en otro momento.
·
Exigir tareas de manera
independiente, que no se corresponden con sus posibilidades.
·
No planificar el trabajo
a realizar directa o indirectamente con estos alumnos y que incluye en cada
caso, el nivel necesario de exigencia.
·
Limitarse a tratar de
resolver las dificultades, buscar previamente las causas, y no ejecutar, por
tanto, la acción consecuente.
·
No estimular al alumno
cuando obtiene éxitos.
·
Pedir a los padres que
resuelvan las dificultades de los alumnos, sin tener en cuenta que lo que
realmente se requiere de estos es el estímulo o la vigilancia, según el caso;
garantizar la realización de las tareas, para crear el hábito necesario, pero
nunca concebir que los padres realicen parte del trabajo que deben llevar a
cabo los maestros o profesores, en la orientación y dirección del aprendizaje.
Para
un tratamiento adecuado a las dificultades de los alumnos debe tenerse en
cuenta:
·
Planificar la clase en
forma diversificada, es decir, prever lo que se dirigirá a alumnos promedios, a
los menos capaces y a los de más alto rendimiento. La participación en la clase
debe ser de todos.
·
Planificar las tareas
teniendo en cuenta las diferencias individuales. Es difícil que una tarea única
resulte apropiada para todos y cada uno de los alumnos.
·
La atención a las
dificultades no debe ser improvisada; debe planificarse cuidadosa-mente y en
forma de sistema; qué se tratará en la sesión de trabajo directa, qué se hará
durante cada clase, cuál ha de ser la tarea.
·
Es muy útil que se
trabajen previamente con los alumnos de ritmo lento, los contenidos que pueden
resultarles difíciles. De este modo, se favorece su aprendizaje y los ayuda a
ganar confianza en ellos mismos.
El
maestro o profesor brindará toda la ayuda necesaria a los alumnos con el fin de
superar sus problemas o dificultades; esto redundará en resultados positivos,
tanto en la promoción como en la retención escolar.
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