Además
de la atención a las dificultades de los alumnos, es necesario que, para que se
sientan seguros y triunfen en sus empeños, se desarrolle en ellos el hábito del
estudio.
La
actividad del estudio es la principal fuente de desarrollo del hombre desde su
ingreso a la escuela hasta que llega su edad laboral. A partir de este momento
es el trabajo la actividad que rige su desarrollo, siempre complementada por el
estudio.
Si
se logra garantizar que los alumnos desarrollen adecuadamente el estudio
individual seguido del estudio colectivo correspondiente, esto permitirá que,
tanto en clases, como en los resultados de sus evaluaciones, el alumno esté
satisfecho y seguro de sí mismo; comprenda lo importante que es tener la
aprobación y aceptación del grupo, se sienta útil y capaz de ayudar a sus
compañeros. Cada nuevo éxito sentido, conducirá a otro, y llegará un momento en
que estudiar será un hábito, que es en definitiva el objetivo que se persigue.
Es
difícil que independientemente de que existan otros factores influyentes, un
alumno que mediante su esfuerzo, logre ocupar un lugar destacado en su aula,
obtenga resultados bajos en las evaluaciones, y mucho menos, que abandone sus
estudios.
El
Ministro de Educación se refería en uno de sus discursos a que:
“El
estudio individual es un hábito que ustedes tienen que desarrollar en sus
alumnos, como necesidad insoslayable del hombre contemporáneo” .
Al
hablar de la necesidad de que los alumnos estudien, fundamentalmente nos
referimos a la actividad independiente que ellos realizan, de acuerdo con las
distintas formas en que el estudio puede producirse.
Todo
profesor o maestro debe tener presente que el estudio depende, en gran medida,
de la forma en que los alumnos participen en la clase a la que asisten y, por
supuesto, de la forma en que el maestro o profesor despierte el interés de sus
alumnos y los motive a la investigación, a la profundización de los
conocimientos que reciben,
Durante
el desarrollo de las clases, los maestros y profesores exigirán la labor activa
y creadora de sus alumnos, les orientará la utilización del libro de texto, el
tomar notas adecuadas y garantizará que realicen todas las actividades que se
proponen en dichas clases.
Para
un mejor trabajo en este sentido el profesor debe utilizar un vocabulario
adecuado y propiciar que el alumno participe en la clase, escuchando e
interviniendo activamente, de tal manera que, después pueda por sí mismo,
organizar el contenido recibido, lo que le permitirá un mejor estudio
posteriormente.
“Se
hace necesario que toda la labor que se realice en el aula sea reforzada y
ampliada por el estudio individual de cada uno de los alumnos”. “El proceso de
educación del estudiante no termina con la clase, sino por el contrario, el
estudio individual de cada alumno debe verse como una continuación de la clase.
El estudio individual promueve el interés cognoscitivo del alumno por alcanzar
la verdadera asimilación del material explicado por el profesor”. “Debemos
combatir resueltamente el concepto erróneo que subsiste en algunos profesores
de que su responsabilidad termina con dar una explicación y que el problema del
estudio es de los alumnos”
En
nuestros centros de estudio deben estar íntimamente relacionado el estudio de
los alumnos con la tarea. La tarea no debe plantearse como una cuestión formal,
ya que se trata de una actividad que forma parte de la clase y como tal debe
planificarse, nunca improvisarse, ni mucho menos plantearla con apuro y
mencionando, únicamente la página y el párrafo del libro de texto en el que
deben trabajar.
La
tarea que el profesor orienta, constituye la guía de estudio del material que
el alumno ha asimilado en la clase y le servirá para realizar su estudio
individual y colectivo en la casa o en el horario de estudio de los centros
internos.
En
el estudio individual el estudiante debe utilizar como forma fundamental el
libro de texto y evitar la confección de guías de preguntas que lo desvíen de
la utilización de los textos y “propicien el facilismo, el aprendizaje
memorístico, crean hábitos negativos ante el estudio, así como la falta de
desarrollo de la voluntad y de la responsabilidad”5
La
orientación correcta de la tarea teniendo en cuenta las diferencias
individuales, contribuye a que el alumno, durante su horario de estudio, tenga
un contenido de trabajo que le permita aprovechar el tiempo y no distraerse en
otras actividades.
La
correspondencia del contenido y el volumen de la tarea con las posibilidades
docentes de todos los alumnos, ayudarles a entender mejor lo estudiado, a darse
cuenta de su contenido, ayudarlos a buscar nuevos datos, a reafirmar lo que ya
conocen, a adquirir conocimientos independientes y aplicarlos en la práctica, y
por otra parte, contribuye a crear en los alumnos hábitos correctos que
influirán notablemente en su vida laboral futura.
Es
conveniente reiterar que si a toda la clase se da un enfoque diferenciado, es
necesario también diferenciar la tarea para la casa, por lo que es importante
planificar las actividades para todos los alumnos según sus particularidades.
A
los alumnos que tengan altas posibilidades la tarea para la casa ha de
servirles para profundizar y ampliar sus conocimientos y para adquirir
habilidades y hábitos en la solución de problemas teóricos y prácticos que
demanden un enfoque creador. A los alumnos promedios y de ritmo lento, la tarea
debe ayudarlos a reafirmar el nuevo material y a penetrar en él más
profundamente.
La
selección de las actividades encierra un aumento paulatino de las dificultades,
de manera tal, que se vaya elevando la actividad de pensamiento de los alumnos,
sin olvidar que este aumento es posible cuando el material de estudio,
convenientemente diferenciado, se hace asequible para cada uno de los alumnos y
contribuye a que todos sin excepción alguna alcancen el nivel deseado.
Para
ello, para lograr el avance ininterrumpido del desarrollo intelectual de cada
escolar, la planificación de las actividades se hará diferenciadamente,
aumentando poco a poco la complejidad, llevándolas de la realización de
actividades y ejercicios fáciles a otro de mayor dificultad, lo que ayuda a que
todos los alumnos vayan adquiriendo mayor seguridad en sus posibilidades.
1.2. Indicaciones Generales
del Ministro de Educación para el desarrollo del trabajo educativo y
administrativo.
El
estudio individual desarrolla una actitud independiente en los alumnos y
permite que sean capaces de aplicar sus conocimientos en forma creadora y
llegar así al pensamiento científico.
Los
alumnos que se acostumbran a trabajar siempre en esta forma, con toda la
intensidad de su capacidad y de sus fuerzas, se preparan para cumplir con éxito
sus deberes en la vida futura.
Es
aconsejable dirigir a los alumnos en el sentido que el estudio colectivo lo
realicen después de haber efectuado un estudio individual de los contenidos,
porque durante esta actividad, cada uno, de acuerdo con sus posibilidades,
emplea el tiempo necesario para lograr la asimilación de los aspectos objeto de
estudio y aplica el método, lo que en colectivo no sería posible y el estudio
quedaría con lagunas o sin solidez. Ya cumplida esta primera parte, puede
reunirse en colectivo, lo que contribuye a afianzar los conocimientos, resolver
algunas dudas en la interpretación de determinados aspectos, y ofrecer ayuda a
otros compañeros, en fin, intercambiar dentro del colectivo los conocimientos
adquiridos, consolidarlos y ejercitarlos.
Un
aspecto importante del trabajo, es el que se refiere al control que
sistemáticamente hay que realizar de las tareas de los alumnos. Este control es
posible hacerlo en cada clase, solo a un número determinado de alumnos, en
dependencia del tiempo dedicado a este trabajo del maestro o profesor, pero hay
que lograr que el alumno esté consciente de que su tarea puede ser comprobada
en cualquier momento. El control de esta actividad se puede realizar durante el
propio desarrollo de la clase o mediante la revisión sistemática de las
libretas y cuadernos de actividades.
De
la frecuencia en la dirección y control de estas actividades también dependerá
que el alumno confíe en sí mismo, se sienta seguro y dé pasos firmes en sus
estudios, lo que contribuirá a obtener mejores resultados en la promoción y
garantizar consecuentemente la permanencia de estos alumnos en la escuela.
“Calidad
de las clases, orientación y control del estudio individual y promoción, son
componentes de un mismo proceso, donde la estrategia que desarrolla el profesor
y sobre todo su nivel de exigencia, decidirán en buena medida la actitud de los
alumnos
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